Virginia Mateos, madrileña que dejó la ciudad para construir su propio complejo de aldeas en la montaña: “De vez en cuando voy a Madrid, pero cuando llega el momento me estreso y me vuelvo”


Virginia Mateos, madrileña que dejó la ciudad para construir su propio complejo de aldeas en la montaña: “De vez en cuando voy a Madrid, pero cuando llega el momento me estreso y me vuelvo”

Virginia Mateos es madrileña, pero desde que era chica viajaba a Galicia con sus padres durante los veranos para disfrutar de la playa.

Décadas más tarde, decidió mudarse a la localidad costera de Viveiro, donde formó su familia y crió a sus hijos.

Fue allí, donde con el paso de los años empezó a darle forma a un nuevo proyecto que terminaría convirtiéndose en un complejo turístico de tres alojamientos en la montaña inspirados en el universo de El Señor de los Anillos.

El proyecto, que abrió sus puertas en 2020, nació como una propuesta de turismo ecológico, con construcciones pensadas para integrarse en el paisaje y respetar la naturaleza.

“Es un proyecto que vino a raíz de mis hijos ya grandes, con ganas de emprender algo, de ser independiente laboralmente y llevar a cabo una idea mía”, cuenta en una entrevista con Diego Revuelta.

Así vive Virginia, la madrileña emprendedora que dejó la ciudad para instalar su propio complejo en la montaña

“Yo quería poner algo en esta zona, muchos amigos nos decían que era una zona idílica, que se disfruta muchísimo y también había un deseo propio de que la gente lo conociera”, cuenta sobre cómo nació la idea.

Fue entonces cuando comenzó a incursionar en el rubro. “Empecé a buscar un tipo de construcción que estuviera acorde con la montaña y que se fusionara con el paisaje”, explica.

Así llegaron las cabañas integradas en la montaña, con tejados verdes y parte de su estructura cubierta por tierra. “En esta zona rural hay mucha gente mayor que te da sus enseñanzas. Sus conocimientos te enriquecen”, asegura.

La construcción, según explica, fue uno de los aspectos más complicados del proyecto. “A mí muchas veces me han dicho que era muy valiente, que he sido muy valiente. Yo siempre contesto que más bien era inconsciente, porque muchas veces no sabes todas las piedras que tienes en el camino”, cuenta.

Hoy, además de los alojamientos, el complejo ofrece distintas actividades vinculadas con la naturaleza. Se pueden hacer paseos a caballo, actividades náuticas, kayak, paddle surf y andar en bicicleta.

Para Virginia, una de las principales diferencias respecto de la ciudad está en la forma en la que crecen los chicos. Ella crió allí a sus hijos y remarca la tranquilidad con la que se vive. Sin embargo, reconoce:

“El estrés no va con el lugar, va con la persona. Si aquí te quieres complicar y apuntarte a mil cosas, pues también vas a tener la hora pegada”.

A más de dos décadas de dejar la ciudad, Virginia no se arrepiente. De hecho, cuando Diego Revuelta le preguntó si cambiaría la montaña por volver al centro de Madrid, respondió de forma contundente.

“No, todavía soy joven. Cuando sea más mayor y a lo mejor no pudiera con la montaña, pero mientras pueda es maravilloso vivir aquí”, afirma.

Sin embargo, también reconoce que sigue teniendo contacto con la ciudad y viaja de vez en cuando para visitar a sus familiares y amigos.

“De vez en cuando voy a Madrid. Tomo las escaleras mecánicas, me estreso un poco con todo y, cuando llega el momento de volver, digo: ‘Me vuelvo, me vuelvo a mi montaña’”, concluye.

Fuente: www.clarin.com

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